La inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en una explicación cada vez más frecuente para justificar despidos y congelaciones de contrataciones, incluso cuando los recortes también responden a factores como restricciones presupuestarias, reorganizaciones internas o presión para reducir costos. Así lo muestra una encuesta de Resume Templates realizada a 1.000 responsables de contratación en EE.UU.
El estudio señala que el 59 % de las empresas admite destacar el papel de la IA al explicar despidos o pausas en las contrataciones, ya que esa justificación suele ser mejor recibida que mencionar problemas financieros. Dentro de ese grupo, el 17 % afirma que esa descripción refleja exactamente su situación, mientras que el 42 % dice que solo lo hace de forma parcial.
La tendencia surge en un mercado en el que muchas compañías planean contratar y despedir al mismo tiempo. Según los datos, el 92 % de las empresas consultadas prevé incorporar personal este año, pero el 55 % también espera realizar despidos. De ellas, el 48 % cree que los recortes ocurrirán con seguridad o probablemente en el primer trimestre, mientras que el 8 % los proyecta para algún otro momento de 2026.
Despidos también reflejan recortes de costos y reorganizaciones
La IA aparece entre los principales motivos citados para explicar las reducciones de plantilla, aunque no es el único. El 44 % menciona esta tecnología, el 42 % apunta a reorganizaciones o reestructuraciones, y el 39 % a restricciones presupuestarias. También se mencionan la presión para controlar costos, la incertidumbre económica y la falta de claridad sobre las perspectivas del negocio.
Aun así, el impacto de la IA sobre el empleo no es uniforme. Solo el 9 % asegura que la tecnología ha sustituido por completo ciertos puestos, mientras que el 45 % dice que ha reducido parcialmente la necesidad de contratar. Otro 45 % afirma que su efecto sobre los niveles de personal ha sido escaso o nulo.
Kara Dennison, jefa de orientación profesional de Resume Templates, sostiene que la IA se ha vuelto una coartada útil para justificar recortes.
"La IA se ha convertido en una explicación porque suena estratégica, orientada al futuro e inevitable. La IA sugiere progreso, no problemas. Decir que las funciones están siendo afectadas por la IA señala innovación y modernización, mientras que reconocer presión financiera puede generar preocupaciones entre inversores, empleados y clientes", afirmó Dennison.


